Con esta entrada quiero reflexionar acerca del proceso por el cuál he adquirido mi cultura deportiva. En primer lugar con el objetivo de enmarcar y facilitar la lectura del post, merece la pena definir el término "socialización deportiva", Ramon LLopis (2010) define el concepto como proceso por el cual un sujeto adquiere la
cultura deportiva; Por otro lado, está la cultura deportiva, que en este caso es
adquirir el gusto por el deporte y su práctica, ejecutándolo de forma regular
en la vida diaria para estar bien físicamente; Por último tenemos el concepto
de socialización a través del deporte, que es la adquisición de los valores
éticos y normas sociales que un niño o persona aprende a través del deporte.
Una
vez definido estos 3 conceptos vamos hablar de ellos, llevándolos a mi vida y a
mi experiencia vital.
En este sentido, voy a hablar de mi sociabilización deportiva en todas las etapas,
tratando siempre los aspectos significativos, que han formado mi persona y
mi personalidad.
En
la etapa primaria, “mi infancia”, la verdad que yo era un niño muy movido. Mis
padres nunca han sido deportistas, pero tanto ellos como mi entorno familiar
(primos, tíos, abuelos), fomentaban mi sociabilización deportiva. Esta
sociabilización deportiva la he adquirido a través de regalos de mis abuelos,
tíos y padres como son pelotas de fútbol, raquetas, pelotas de baloncesto,
bicicletas, canastas de plástico. Aunque a mis padres no les gustará el deporte
ni practicarán, sabían de su importancia tanto para adquirir habilidades útiles
para la vida diaria, mejorando aspectos de coordinación , como para mejorar
aspectos sociales y obtener pautas, reglas y valores (ayudando a integrase en
la sociedad y en grupos).Este conocimiento de mis padres les llevaba como ya he
dicho a comprarme todo tipo de material deportivo y a llevarme día a día, tanto
al frontón, al campo de fútbol, de baloncesto , como de paseo con la bici etc.
Mis padres siempre han querido desde un principio que me relacione con la gente
y que aprenda a través de la experiencia a integrarme en los grupos, nunca han
sido unos padres protectores, que no dejan a sus hijos relacionarse con otros,
para que no les pase nada. Aunque ellos no jugarán mucho conmigo al deporte en
sí, me llevaban y ellos se tomaban algo en el bar con los demás padres,
dejándome a mí y a los demás niños jugar a la pelota libremente. Hay que decir
que yo pertenezco a un pueblo de 3000 habitantes, donde nos conocemos todos, y
cuando yo era pequeño no pasaban cosas como las que pasan ahora (robar en las casas,
mafias…), esto lo digo ya que un niño de mi edad en una ciudad grande no podía
jugar con tanta libertad como nosotros ya que es más peligroso tanto por la
gente como por el tráfico, por lo consiguiente tenía una socialización diferente
a la de un niño del mundo urbano.
Otro
agente sociabilizador que influyo más en mi etapa secundaria, (niñez, pubertad
y adolescencia) es la escuela e instituto; en la escuela que va desde los 3 a
los 11 años, me encantaba, la hora del recreo donde compartía patio con muchos
niños, esta hora la utilizábamos siempre para jugar y siempre mediante juegos
que implicarán actividad física (jugábamos a pillar, a fútbol, a baloncesto, a
base “juego predeportivo derivado del beisbol”…). Además de la hora del recreo,
en primaria aparece en el currículo educativo la asignatura de educación física,
comúnmente llamada gimnasia. Esta asignatura era mi favorita de todas que
dábamos, ya que el deporte y lo que hacíamos en ella me encantaba y divertía,
todo lo contrario que las demás asignaturas, en las que tenía que permanecer
sentado en el pupitre, escuchando sin poder expresarme, a un profesor.
De esta manera, cuando llegaba la hora de ir a gimnasia, “casi todos”
saltábamos de alegría, me acuerdo que le cogí mucho cariño a mi profesor de EF
“Vicente”, él fue quizás la persona más decisiva en mi sociabilización
deportiva. A este estatus de importancia como agente sociabilizador llego
través del cariño que nos trasmitía dándonos las clases, fomentando el
compañerismo, haciendo las clases sobre todo lúdicas y divertidas, donde no
cabía el aburrimiento, a esto añadir que en los test que nos hacía, como son la
course navette, los 50 m lisos etc siempre era de los primeros y me daba la
enhorabuena por hacerlo bien, yo no era el único que la recibía, el profesor
fomentaba todo lo bueno de cada alumno, dando premios positivos a través de la
palabra, y trabajando sin que los alumnos se enteren en sus deficiencias motoras.
La
ESO y el bachiller los pase sin pena ni gloria, alejándome más del deporte que
acercándome, esto es debido a que es una época mala, donde todos los
adolescentes estamos inmersos en un proceso de cambio fisiológico y social que se caracteriza por un gran desequilibrio emocional, actitud asténica , pasotismo y egocentrismo. Lo
que me unió al deporte y a la sociabilización en esta etapa, fué el deporte extraescolar, concretemente el fútbol. Por lo tanto, el sistema educativo había pasado de ser el principal
agente sociabilizador en primaria, a no influir en nada en la ESO. En este
club en el que jugué desde que tenía 12 años hasta los 18 años, tuve varias
figuras de entrenador, no me quedo con ninguno, ya que creo que no me aportaron
mucho, con lo que sí que me quedo es con el grupo que éramos pasando a ser una
familia, actualmente todos los miembros de ese grupo somos amigos.
A
los 18 años, una vez acabado bachiller comencé a estudiar el modulo superior de
Actividades físico deportivas, ya decidido a desarrollar mi vida académica y
profesional en la rama deportiva, esta decisión la tenía pensada desde
primaria, siempre decía que si estudiaba algo, que fuera educación física, y
pienso que esto me viene por el cariño que le cogí a mi profesor de educación
física de primaria, viendo su trabajo como el mejor trabajo del mundo. En esta
época de los 18 años hasta ahora que tengo 23 años, todo ha sido una creciente
sociabilización deportiva, aprendiendo, investigando e interesándome cada vez
más por el deporte, la ciencia que lo engloba y su práctica, es decir mi
cultura deportiva fue aumentando crecientemente hasta hoy en día, que no hay
día que no haga deporte
(voy 4 días a la semana al gimnasio, hago deporte en la Universidad, nado 2
veces a la semana, juego a pádel 2 veces por semana y los sábados tengo partido
de fútbol con los amigos)
Por
otra parte, voy a hablar de la socialización que he obtenido en mi vida a
través del deporte. Tanto en las instituciones académicas, como en los clubs
deportivos a los que he pertenecido, y en el deporte extraescolar, hecho por mi
cuenta, con los amigos, he aprendido a sociabilizarme, aprendiendo normas, y
valores. En todos estos sitios lo primero que he aprendido es a respetar las
normas del juego que prácticas, estas normas te llevan a respetar al compañero,
a los adversarios… También he aprendido a través del deporte a conocer que es
un grupo, a cooperar y abrirme a él y compartir cosas con todos los miembros
del grupo, esto creo que donde mejor lo aprendí fue jugando a fútbol en el club
de mi pueblo, convirtiéndonos en una familia, donde la unión hacía la fuerza. He
obtenido grandes amistades a través del deporte, desarrollando mi afectividad
hacia las personas.
Toda
esta sociabilización y cultura deportiva que he ido adquiriendo con el paso de los
años me ha llevado a adoptar unos valores y creencias forjando mi mentalidad y
personalidad, es decir, mi manera de entender el mundo y mi perspectiva hacia
lo demás. Estos valores y creencias son tales como el compañerismo, siempre me
han enseñado en el deporte a tratar bien a los compañeros, a no enfadarte
cuando fallen y a respetar a los rivales, jugando limpio “fair play” y
saludándonos tanto al inicio como al final del encuentro. Otro de los valores
que he adquirido a través del deporte es la perseverancia y la constancia, un
niño puedo ser más hábil que otro por diferentes factores
genéticos relacionados con el sistema nervioso como la coordinación
intramuscular, la frecuencia y potencia del impulso nervioso etc… Aunque a mí
siempre me han enseñado que con constancia y perseverancia, mejoraría
continuamente, estos valores los puedes trasladar a otros hábitos de la
sociedad ya que para cumplir tus sueños,
no tienes que tener suerte, sino que debes esforzarte y luchar por ellos. Otro
valor que he adquirido sobre todo a través del fútbol es la solidaridad, en
este caso lo aprendía cuando decía el entrenador, que hay que ser solidarios
con el balón, debemos de compartir y pasarlo a todo el mundo para que todo el
mundo disfrute del deporte en sí. Además de estos valores he aprendido a
cooperar con los compañeros y a trabajar en equipo haciéndonos más fuertes
unidos, he aprendido a integrarme y a integrar a la gente que por razones de
cultura o etnias se ven desplazados de los demás, a tolerar a superarme día a
día, a tener autodisplina, responsabilidad, honestidad y lealtad intentando
jugar siempre con la verdad por delante sin hacer trampas y reconociendo los
errores. Todos estos valores que he nombrado han desencadenado mi mentalidad y
personalidad, siendo una persona que reconoce lo que está bien y lo que está
mal , reconociendo y luchando contra las injusticias sociales, luchando por los
derechos humanos y criticando a los lobos de la sociedad que se dedican a
saquear los estados. Estos valores me han llevado a una ideología que es
democrática progresista, viendo la sociedad y los sistemas que lo conforman
como una red creada por los poderosos, hecha por y para ellos donde prima la
injusticia social y donde solo unos pocos se aprovechan del entrecruzado que es
la sociedad.
La
sociedad y el deporte son muy similares, ya que en los dos “sistemas”, hay que
respetar unas leyes para convivir, este respeto de las leyes te lleva a la
adquisición de unos valores morales aceptables, aunque también hay quien no los
adquiere y hace lo posible por jugar o vivir saltándose el reglamento. Esto
tiene unas consecuencias, en el deporte es la descalificación y en la sociedad
es la cárcel. El problema viene cuando las leyes de ambos, están hechas o
legisladas para favorecer más a unos miembros que a otros. Un ejemplo de esto
en la sociedad, es la tributación de las grandes fortunas o empresas, frente a
la de la mediana y pequeña empresa; Otro ejemplo esta vez en el deporte es la
diferencia económica que recibe el Madrid frente al Éibar, por contratos
televisivos, esta diferencia es abismal, y la LFP, podría crear alguna ley para
evitar esta diferencia, siendo las subvenciones iguales para todos los clubs.
Esto último esta en Inglaterra donde casi todos los equipos reciben, no la
misma cantidad pero sí parecida por los contratos televisivos.
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