Actualmente, el número de
niños y adolescentes que realiza un entrenamientos dirigidos a las mejoras de la fuerza ha aumentado.
En este sentido, la Organización Mundial
de la Salud (OMS) sugieren que los
niños y adolescentes deberían invertir,
como mínimo, 60 minutos diarios
en actividades físicas de intensidad
moderada a vigorosa, principalmente,
aeróbicas, y realizar actividades de
fortalecimiento muscular y óseo,
al menos, 3 veces por semana. Las
actividades físicas que debe realizar deben estar basadas en
juegos, deportes, desplazamientos,
actividades recreativas, educación
física y ejercicios programados (entrenamiento especifico de fuerza) en diferentes contextos (familia, escuela y actividades
comunitarias).
Las pautas generales de actuación deben incluir la supervisión, la
planificación y el correcto aprendizaje de la técnica.
La evidencia científica acerca del entrenamiento de fuerza en niños y adolescentes, demuestra que es útil,
eficaz y seguro, si está prescrito y supervisado
adecuadamente, teniendo beneficios potenciales para
la salud a nivel físico, psicológico y social.
Beneficios, riesgos y recomendaciones : Se puede realizar con diferentes medios, como el
propio peso corporal, con bandas elásticas, con
balones medicinales, con mancuernas, con barras,
con máquinas, con poleas, etc. Se debe priorizar la calidad de movimiento, la progresión
gradual de la carga, así como la estricta
adhesión a las normas de seguridad, planteando tareas lúdicas, motivantes y de relevancia social.
El uso de la fuerza en niños incluye los componentes del juego cotidiano y se puede dividir en las siguientes etapas:
El uso de la fuerza en niños incluye los componentes del juego cotidiano y se puede dividir en las siguientes etapas:
1) Desde el nacimiento a los 4 años: el uso de
la fuerza está generado por la estimulación
ambiental desde el círculo familiar, con el
desarrollo de la musculatura paravertebral,
la postura bípeda erguida, la cual es la
generadora de casi todos los movimientos
después del año de vida.
2) Desde los 4 a los 8 años: en esta etapa, como en
la anterior, no hay objetivos de entrenamiento
específicos de la fuerza. La estimulación que
recibe el niño es desde todos los ámbitos
(colegio, familia, clubes, etc.). Le permite
la maduración correcta del componente de
la fuerza. Además, decir que la posición bípeda, genera un desequilibrio en los niveles de fuerza entre miembros superiores e inferiores, por ello, se
recomiendan las actividades lúdicas de miembros superiores para su desarrollo (lanzamientos,
trepadoras, reptación, juegos de arrastre,
etc.).
3)Niños
y adolescentes entre 7 y 19 años. Aunque no
hay un requisito que indique la edad mínima
para iniciarse en el entrenamiento de la fuerza,
los niños deben estar mental y físicamente
preparados para seguir las instrucciones de un
entrenador y poseer niveles competentes de
equilibrio y control motor. En general, si
un niño está listo para participar en actividades
deportivas (de 7 a 8 años), puede iniciarse en un
programa de entrenamiento de la fuerza.
En consecuencia, decir que todas estas recomendaciones están dirigidas a
profesionales de la salud, profesores de Educación
Física, preparadores físicos, entrenadores y
adultos responsables que trabajen con niños y
adolescentes, y confrontan mitos con realidades
del entrenamiento de la fuerza. Solo a través de las prácticas seguras, efectivas
y divertidas, se podrá mejorar el estado físico, y como consecuencia, el
rendimiento deportivo y la salud.
PROPUESTA DE EJERCICIOS DE FUERZA EN EDUCACIÓN FÍSICA:
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